Convocatoria Nº 58 “¿Para qué sirve una Constitución Política en América Latina?”

Los últimos treinta años han sido pródigos en materia de nuevas constituciones en muchos países de América Latina: Brasil en 1988, Colombia en 1991, Argentina en 1994, Venezuela en 1999, Ecuador en 2008 y Bolivia en 2009 (Negretto, 2015). Todas ellas se promulgaron con el fin de promover transformaciones importantes en sus países y sociedades. En Chile se canaliza la enorme e intensa movilización social del 2019 hacia un plebiscito para decidir si se requiere una nueva constitución que reemplace a la dictatorial de 1980 y si esta será elaborada por una Convención Constituyente. Todo indica que ambas materias serán zanjadas afirmativamente. Es que en las constituciones políticas convergen las esperanzas de transformación. Y complementariamente, en el caso de Chile, se considera que el “cerrojo constitucional” es justamente lo que impide el cambio.

Tanta importancia ha tenido la cuestión constitucional que se ha llegado a hablar de “nuevo constitucionalismo latinoamericano” para designar esta tendencia de los últimos decenios a elaborar nuevas cartas constitucionales. Google académico nos ofrece 21.400 referencias a artículos sobre este tema. Al mismo tiempo Roberto Gargarella nos previene sobre una cuestión fundamental ¿cuán nuevo es el “nuevo constitucionalismo latinoamericano? (Gargarella, 2015). Sostiene que no lo es tanto y que las constituciones “nuevas” heredan de las antiguas constituciones gran parte de lo relativo a la consagración de un poder centralizado y vertical, tributario de las del siglo XIX de raíz autoritaria (entre ellas la chilena) y también lo relativo al listado de derechos que buscan garantizar, que provendría de las modificaciones realizadas en el siglo XX, a partir de la Revolución Mexicana, solo que ahora incorporando nuevos sujetos. Pero, las reglas del juego afectan la distribución del poder, por lo que no sorprende que cueste modificarlas cuando no hay cambios relevantes en dicha distribución. En Chile las supermayorías requeridas para el cambio constitucional y el sistema electoral binominal (eliminado en 2015) operaron como cerrojos. (Heiss, 2016, Soto y Welp, 2017).

El planteamiento anterior nos permite establecer un punto de partida sólido para la convocatoria que proponemos. No nos referimos a un debate sobre la técnica jurídica o los modos de elaboración o aprobación de las constituciones. La pregunta que nos planteamos tiene que ver con la democratización y la inclusión que buscan quienes desean transformar la sociedad latinoamericana y se inscribe en una incipiente corriente de estudios que busca dar cuenta de estas cuestiones (Reuchamps y Suiter, 2016; Ginsburg et al., 2009; Contiades y Fotiadu, 2016; Welp y Soto, 2019). ¿Sirven para ello las constituciones? ¿Cuál ha sido la experiencia en los diferentes países? Si Brasil y Colombia las promulgaron hace treinta años y los gobiernos “bolivarianos” hace veinte (Venezuela) o más de diez (Ecuador y Bolivia), ya tenemos resultados para exhibir y datos para analizar y comparar. ¿De qué depende la mayor o menor efectividad o poder democratizador de una nueva constitución? ¿Qué importancia tiene el “momento constituyente”? ¿Cuánto pesa el “tradicionalismo” que denuncia Gargarella en la construcción de las mismas? ¿Cómo se relaciona el “listado de los derechos” que va creciendo con el ejercicio real del poder, la “sala de máquinas” que parece más difícil de modificar?

El interés de esta convocatoria no es la evaluación de las constituciones en nombre de un “ideal normativo”, sino más bien el análisis de la experiencia reciente en sus virtudes y miserias con el fin de consolidar el aprendizaje político que de ella emana. Por una parte, POLIS, Revista Latinoamericana espera contribuir con este número a extraer lecciones que puedan contribuir con el proceso constituyente que probablemente se desarrollará en Chile a partir de 2021. Puesto que si se organiza una Convención o Asamblea Constituyente, ello será la primera vez que ocurra en la historia republicana del país. En Chile, hasta hoy todas las constituciones se han inspirado en la tradición tanto conservadora como liberal europea, nunca mirando a América Latina. Por otra parte, este número abordará la forma de avanzar hacia aquello que puede dar continuidad, legitimidad y eficacia a cualquier constitución democrática, que no es su “perfección”, sino su capacidad de encarnar las aspiraciones mayoritarias de los pueblos.

Nos interesa recibir artículos provenientes de diversas disciplinas que aborden los siguientes temas, sin ser exhaustivos:

-          ¿Importa la Constitución? Relación entre Carta Fundamental, legislación y políticas públicas;  interacción con el sistema legal e interpretativo. Tensiones y desafíos en el diseño y la implementación

-          Capacidad de las constituciones para reorganizar el sistema económico en un sentido inclusivo y sustentable

-          Mecanismos de participación social y política y su potencial

-          Representatividad. ¿Se ha logrado la consolidación jurídica de una hegemonía basada en los intereses de las grandes mayorías?

-          Efectividad en la garantía de los derechos humanos

-          Vinculación entre la organización del poder y los derechos garantizados

-          Importancia política del “momento constituyente” y sus consecuencias en términos de “path dependence

-          Análisis de las innovaciones democráticas y su sustentabilidad en el tiempo

-          ¿Se acata pero no se cumple? ¿Cuánto importa el texto constitucional cuando el contexto es de desigualdad, corrupción y/o violencia?

-          Estudios comparativos que aborden cómo enfocan algunos de estos temas las constituciones de diferentes países.

Para el envío de su artículo siga estrictamente con el perfil, alcance y las normas de la POLIS, Revista Latinoamericana detalladas aquí https://scielo.conicyt.cl/revistas/polis/einstruc.htm. Los artículos postulados a la sección Lente de aproximación “¿Para qué sirve una Constitución Política en América Latina?deberán ser enviados indicando en el asunto “Convocatoria Número 58”, hasta el 31 de agosto de 2020, al correo revistapolis@ulagos.cl

 

Bibliografía

Contiades, X y Fotiadou A. (2016). Participatory Constitutional Change: The People as Amenders of the Constitution. Nueva York, Estados Unidos : Routledge.

Heiss, C. (2016). "Soberanía popular y 'momento constituyente' en el debate sobre cambio constitucional en Chile". Anales de la Universidad de Chile. 7(10), 109-125.Recuperado de https://anales.uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/43145

Gargarella, R. (2015). El “nuevo constitucionalismo latinoamericano”. Estudios Sociales. Revista Universitaria Semestral, 48 (1), 2015, 169-174. Recuperado de https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/publicaciones/index.php/EstudiosSociales/article/view/5105

Ginsburg, T; Zachary, E y Blount,J. (2009). «Does the process of constitution making matter?», Annual Reviews, (5), 201-223.Recuperado de https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev.lawsocsci.4.110707.172247

Negretto, G. (2015). La política del cambio constitucional en América Latina. México: FCE/CIDE.

Soto, F y  Welp, J. (2017). Los 'diálogos ciudadanos'. Chile ante el giro deliberativo. Santiago, Chile : LOM.

Reuchamps, M y Suiter,J (eds) (2016) Constitutional Deliberative Democracy in Europe. Colchester, Essex: ECPR Press.

Welp, Y & Soto,F. (2019). “Más allá de modas y cortinas de humo: la deliberación ciudadana en cambios constitucionales”, Revista Española de Ciencia Política, (50),13-41. Doi 10.21308/recp.50.01