CONVOCATORIAS: Tiempos turbulentos. Giros políticos y horizontes inciertos en América Latina.

En los últimos treinta años, los temas e intereses de los estudios sociopolíticos regionales se anclaban sobre tierra firme. Si bien, durante la década del 90 se estudió el retorno a la democracia, en el ciclo 2000-2015, se orientaron al análisis de los alcances y límites de los gobiernos democráticos. Ya fuese en clave del progresismo, con sus avatares en la instauración de políticas postneoliberales, como el caso de Brasil, Argentina o Uruguay, o bien el proyecto del socialismo del siglo XXI y las críticas por su agotamiento después de varios intentos no consumados por terminar con el neoliberalismo, en los casos de Bolivia, Ecuador o Venezuela. Ya sea en clave moderada, de natural convivencia entre democracia y neoliberalismo, como el caso de Chile, o las distintas formas que la derecha ha seguido para hacerse de gobiernos nacionales, ensayando fórmulas para conjugar su conservadurismo con la ansiada modernización neoliberal, como el caso de Perú, México, Colombia o de Paraguay, el punto de discusión fue el déficit o la consolidación de la democracia. 

 

El terreno fue fértil para ensayar hipótesis, fijar causar y proponer explicaciones/interpretaciones de los procesos de (des)democratización en la región. Diferencias más, diferencias menos, la desigualdad social, las crisis económicas, los conflictos políticos, fueron constantes en nuestros países. A eso se debe sumar, en casos puntuales, la presencia del crimen organizado, la debilidad político-institucional y la violencia social como forma de vínculo social, junto con acentuados procesos de migración. Por otra parte, la protesta social hizo su aparición en escena, ejemplo es el 2001 argentino con su resonante “que se vayan todos”, y desde el 2010 es un recurso común para la ciudadanía. Todos estos elementos, junto a otros, en sus diversos cruces permitían definir el lugar de cada sociedad y cada gobierno en el mapa regional.

Sin embargo, la situación post2015 giró bastante y los contornos de la estabilidad anterior, se van difuminando. América Latina vive actualmente tiempos turbulentos, no solo por el contexto pandémico global y la crisis social que le acompaña, también por la radicalidad de sus propias dinámicas y procesos sociopolíticos, derivadas del ciclo anterior, que han generado malestar e inconformidad en la gran parte de la población. 

Particularmente, tres registros interesan en la vinculación entre irrupción popular, crisis socio-política y respuestas institucionales. El conjunto de demandas surgidas a partir de diversas movilizaciones y revueltas populares acontecidas de los últimos años; las respuestas institucionales y gubernamentales a tales demandas; y las formas de incidencia para la vida democrática, especialmente en el ámbito de la esfera civil.

En relación al primer punto, asumimos que la protesta popular y la movilización social son formas de expresión de la ciudadanía en la actualidad. A partir de fines del siglo pasado y los inicios del presente, la protesta ha sido un recurso popular recurrente para reclamar, denunciar o impugnar la situación social en la que se encuentran. En el transcurso de estos años, la movilización social y la protesta han adquirido respaldo y cierta legitimidad para la población, situación que la distingue del periodo anterior.  A partir de lo anterior, nos preguntamos ¿cuáles son las características de los procesos de movilización social reciente? Más específicamente, ¿quiénes son los actores que protestan y qué modalidades organizativas utilizan?, ¿cuáles sus reivindicaciones y demandas?, ¿dirigidas a quién?, ¿qué repertorios utilizan y qué performances despliegan? Tales características ¿son comunes en la región o son solo expresiones particulares sin mayor conexión alguna?

 

En relación a las respuestas institucionales y gubernamentales, la oscilación entre formas de autoritarismo represivo, versus fórmulas más socialdemócratas e igualitaristas, han marcado las alternativas en la región. Sin embargo, en muchos casos, los gobiernos de izquierdas se han mostrado bastante intolerantes y represivos, frente a las demandas populares y ciudadanas, dejando ver la inexistencia de formas puras para enfrentar procesos sociales y políticos. Una de las claves novedosas ha sido la emergencia de liderazgos políticos que no se ajustan al eje tradicional de izquierda o derecha, proponiendo una relación no mediada con el mundo popular. En ese registro, nos preguntamos por los efectos de tales medidas y nuevos liderazgos en los marcos institucionales de nuestras democracias. Las movilizaciones, ¿atentan o refuerzan la institucionalidad democrática?, ¿en qué sentido lo hacen?, ¿cuáles son las amenazas que se observan para la institucionalidad democrática? Por otro lado, ¿qué modificaciones se observan en la democracia  institucional a partir de los procesos de movilización social y las revueltas populares recientes?, ¿qué liderazgos políticos emergieron y qué efectos tuvieron para la institucionalidad?

 

¿Podrían considerarse los procesos anteriores una expansión de la democracia más allá de su marco institucional? Tal pregunta nos permite plantear el registro de la forma de vida democrática. Mucho se ha discutido en los últimos años sobre la erosión de la democracia en su clave institucional, sin embargo, observamos que los procesos discutidos en los párrafos anteriores afectan los modos de vida cotidiana, alterando, y reconfigurando las relaciones al interior de la sociedad civil o su composición misma. ¿Cómo se ha visto afectada la sociedad civil en la relación irresuelta entre malestar social y respuestas político-institucionales limitadas? ¿Qué ideas, valores, y prácticas se manifiestan y promuevan desde la sociedad civil para enfrentar los escenarios de crisis? Por último, ¿cómo afectan las transformaciones de la sociedad civil y el campo popular a la naturaleza de la nuestra vida democrática? 

 

Invitamos a proponer trabajos en estos tres registros, orientados por las preguntas formuladas, pero no limitados a ellas. Pueden ser estudios de casos, comparados o propuestas analítico-conceptuales que ilustren alguna problemática de las señaladas, u otras cercanas. Proponemos un número experimental que despliegue claves de lectura novedosa de la vida política y social en la región, a partir del 2015, que proponga aproximaciones conceptuales, y ofrezca hipótesis experimentales o tesis propositivas, para establecer un dialogo sobre la coyuntura actual de la región y sus posibles derroteros.

 

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